Nebulae se concibe como un santuario contemporáneo para el yoga y el bienestar, a la vez que funciona como un escenario sutil para reuniones musicales y alojamientos boutique. La arquitectura nace de una doble intención: quietud y energía, silencio y celebración. Un amplio plano horizontal flota sobre el paisaje como un techo, mientras que un marco angular talla el vacío y convierte la luz en un gesto escultórico. De día, el espacio respira claridad y sombra; de noche, se convierte en una linterna ritual donde la luz y el agua amplifican la atmósfera.
La materialidad ancla la identidad del lugar: la piedra y el hormigón visto unen el edificio al suelo con una sensación de permanencia, mientras que los techos de madera y los planos verticales aportan calidez, suavidad acústica y profundidad táctil. El vidrio abre el interior al jardín y al estanque reflectante, creando una continuidad relajante que invita a la práctica, la contemplación y el descanso. La iluminación lineal integrada traza los bordes y los caminos, creando una presencia nocturna precisa y cinematográfica sin perder la serenidad.
El programa se desarrolla como una experiencia completa: plataformas para yoga y movimiento, zonas de encuentro para conversar, un escenario flexible para música en vivo o sesiones de DJ, y salas que invitan a los visitantes a quedarse, relajarse y habitar el lugar a lo largo del tiempo. El agua rodea y refleja, convirtiéndose en un delicado límite y un instrumento refrescante. Nebulae no es solo un edificio, es un estado del ser, donde el cuerpo, el sonido, la naturaleza y la arquitectura se fusionan en algo íntimo, sublime e inolvidable.